El Sentimiento de Culpa

26 feb 2015

photo credit: Guilt via photopin (license)

Hay personas que viven con confianza, seguridad, autosuficiencia y optimismo. Hay otras que, al contrario, viven con dudas, inseguridad y confusión; piensan que actúan mal y que dependen de las indicaciones de los otros. Todos estos aspectos pueden estar muy relacionados con la culpa, ya que es un sentimiento que se puede transformar en negativo si actuamos incorrectamente, transgrediendo una norma que hemos aprendido como “correcta”, o de manera contraria a lo que se espera de nosotros. Es un sentimiento que puede provocar dolor, desconcierto y arrepentimiento. Pero también, si vemos el vaso medio lleno, la culpa se puede vivir en signo positivo. En este caso el sentimiento se convierte en un indicador que ayuda a reconocer errores, debilidades, comportamientos inadecuados, etc.,  permitiéndonos modificarlos o rectificar.

 

Existen diversas manifestaciones de la culpa así como situaciones que pueden generarla, pero en esta ocasión hablaremos sobre dos tipos: la autoculpa y la culpa otorgada.

 

La autoculpabilidad se asocia frecuentemente a sentimientos de tristeza, baja autoestima, elevados niveles de autoexigencia y perfeccionismo. Es una de las características principales de la depresión y produce una intensa sensación de malestar. Sentirnos culpables continuamente de todo lo que ocurre a nuestro alrededor y por todo lo que hacemos, acaba engañándonos y haciéndonos creer fehacientemente que somos incapaces. Así, aparece frustración, sentimiento de fracaso y falta de motivación. Entonces, ¿Qué podemos hacer para no sentirnos tan culpables? En primer lugar, pensar que es imposible controlarlo todo y que errar es humano. Luego procurar identificar la conducta y sentimiento de culpa de forma concreta (si es muy difuso y generalizado es difícil de redimir y de reducir), expresar verbalmente el malestar emocional y el arrepentimiento (pidiendo perdón si es el caso, al otro o incluso a uno mismo) y expresar nuestra intención de llevar a cabo una conducta reparadora y planificarla.

 

La culpa otorgada es aquella que recibimos de manos de los culpabilizadores, es decir, de aquellos especialistas en tratar a los otros de una forma negativa, imponiendo sus criterios y haciendo énfasis sólo en los errores y los defectos. Manipulan al otro mediante la inducción de la culpa, buscando la sumisión y la consecución de sus propios objetivos. Si tenemos que convivir con este tipo de personas, lo primero que debemos hacer es preguntarnos ¿Qué quiere esta persona? ¿Por qué lo hace? Es posible que haya recibido un tipo de educación a través de la culpa como estrategia para conseguir objetivos. Y en segundo lugar, debemos aprender a decir “NO” mostrándonos seguros y manteniéndonos firmes sin disculparnos, excusarnos ni enfadarnos.

 

En definitiva, toda convivencia permanente con la culpa es negativa y provoca dolor e infelicidad. Solo nosotros tenemos la clave para plantarle cara si somos capaces de modificar creencias limitantes, de comprender el origen y de creer por encima de todo que nadie puede controlarnos ni manipularnos si nosotros no se lo permitimos. 

 

Adriana Larrañaga Mendoza.

Psicóloga General Sanitaria de CALM Psicología.

@psicolarra psicolarra@gmail.com

 

 

 

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