¡Relaciónate con tu Autoestima!

21 ene 2015

La autoestima es el afecto y aprecio que nos tenemos a nosotros mismos. Es por ella que determinamos nuestro valor. Suele ocurrir que cuando la autoestima es BAJA los éxitos se minusvaloran, los errores se exageran, se es incapaz de recibir alabanzas y las críticas son intolerables. Las personas con BUENA autoestima no se comparan, están satisfechos consigo mismos, aprenden de sus errores, no buscan culpables sino que buscan soluciones, son tolerantes con los demás y aceptan las críticas.

 

Los pensamientos y la relación con los otros pueden ser dos fuentes de estrés importantes que influyen directamente sobre nuestra autoestima.

 

La terapia cognitiva propone identificar aquellos pensamientos que producen sentimientos negativos. Generalmente, estos pensamientos son distorsionados. Esto quiere decir, que son pensamientos que no se ajustan a la realidad pero que sin embargo para uno tienen un gran nivel de credibilidad. Son un ejemplo de estos pensamientos las generalizaciones excesivas como “todo me sale mal siempre” o “no sirvo para nada”. Que todo salga mal SIEMPRE o no servir para NADA es prácticamente imposible, pero sin embargo decírnoslo continuamente tiene un poder destructivo muy elevado sobre nuestra autoestima y, a su vez, estos pensamientos tienen también un gran poder para generar emociones y sentimientos negativos de gran intensidad.

 

Modificar los sentimientos directamente es difícil, sin embargo resultará más fácil cambiar los pensamientos que los generan. Otros pensamientos distorsionados son los del tipo todo o nada (“si no estás conmigo estás contra mí”), poner etiquetas globales (“soy un perdedor”), el filtraje mental, es decir, pasar por alto lo positivo y dar vueltas a lo negativo (“la fiesta fue un desastre ya que la comida estaba muy mala”). Existen otros tipos, pero reflexionemos y prestemos atención a la frecuencia con que los utilizamos y el daño que pueden llegar a hacernos.

 

Es habitual que quien tiene una baja autoestima tenga un estilo de comunicación pasivo, es decir, acepta lo que los demás le dicen aunque no esté de acuerdo porque no soporta los conflictos y porque piensa que si dice su opinión, no le van a aceptar. El estilo de comunicación ideal para cuidar nuestra autoestima y nuestra relación con los demás es el asertivo. La base de un estilo asertivo para cuidar nuestra autoestima consiste en poder decir no y no sentirse culpable, realizar críticas constructivas y recibir críticas de forma constructiva.

 

La autoestima está relacionada con los pensamientos distorsionados en cuanto a que suponen el cómo me relaciono conmigo mismo, y también está relacionada con los estilos de comunicación porque suponen cómo me relaciono con los otros. Ambas formas de relación influyen en cómo me valoro a mí mismo. Tengámoslas en cuenta, tomemos consciencia y reflexionemos sobre nuestro estilo y la influencia que ello está teniendo sobre nuestra autoestima, así como también sobre nuestro nivel de estrés.

 

Adriana Larrañaga Mendoza.

Psicóloga General Sanitaria de CALM Psicología.

@psicolarra psicolarra@gmail.com

 

 

 

 

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