¿Cuál es tu estilo comunicativo?

 14 may 2015

A la hora de relacionarnos con los demás adoptamos diferentes actitudes. No todos nos comunicamos de la misma forma e incluso nosotros mismos solemos cambiar nuestra forma de reaccionar en diferentes situaciones. Sin embargo, es cierto que tenemos ciertas tendencias que nos caracterizan al comunicarnos con los demás. Existen principalmente tres estilos comunicativos que se ubican como dimensiones dentro de un continuo. Estos estilos básicos de conducta interpersonal son: el pasivo, el asertivo y el agresivo.

 

La persona con una conducta “pasiva” no defiende sus intereses y hace lo que quieren los demás sin importar lo que ella piense o sienta al respecto. La premisa es  “Yo no tengo derechos, tú sí”. La ventaja de actuar de una manera pasiva es que raramente se recibe un rechazo directo. La desventaja es que uno siente que los demás se aprovechan y se acaba por acumular una pesada carga de resentimiento y malestar.

 

Imaginemos la siguiente situación: estás en la cola para comprar el pan. Llevas un buen rato esperando porque es casi la hora de comer y hay mucha gente. De repente alguien se pone delante de ti e intenta colarse. Un estilo pasivo sería pensar: bueno total, ya llevo aquí un rato esperando, no vendrá de 5 minutos más. Mejor no le digo nada no sea que le vaya a sentar mal y se enfade por algo que le diga. Así, el pasivo suele moverse por evitar el conflicto y dejar pasar la situación a pesar de que para él suponga malestar e incomodidad.

 

La persona con una conducta “agresiva” es la opuesta a la inhibición. No respeta los derechos, sentimientos e intereses de los demás. En su forma más extrema incluye: ofenderlos, provocarlos o atacarlos. La premisa es  “Yo tengo derechos, tú no”. La ventaja de actuar de una manera agresiva es que en ocasiones ayuda a conseguir lo que uno quiere. La desventaja es que se cultiva la enemistad de los demás, que tienden a responder de manera hostil o a alejarse.

 

Retomemos el ejemplo de la cola para comprar el pan. Una persona con un estilo agresivo reaccionaría más o menos así: ¡Pero bueno, ¿usted que se ha creído?, será caradura! ¿Qué se piensa que somos tontos y no le vemos colándose? Mire o sale ahora mismo de la cola o….

 

Ambos extremos del continuo pueden suponer conflictos y problemas interpersonales, por eso lo mejor es situarse en el punto medio, en el equilibrio, en el estilo asertivo.

 

La asertividad es un estilo de comunicación que se rige por la premisa “Yo tengo derechos y tú también”. Quien es asertivo defiende sus intereses, expresa sus opiniones y no permite que los demás se aprovechen de él siendo, al mismo tiempo, considerado con la forma de pensar y de sentir de los demás. La asertividad no es sólo una cuestión de “buenas maneras”, es una forma de comportarse ante los demás que permite hacer conocer nuestros sentimientos e ideas sin atropellar o ignorar las de los demás.

 

En la situación de ejemplo el asertivo diría: disculpe, pero ya llevo un rato esperando para comprar el pan, ¿le importaría ponerse a la cola y respetar el turno? Gracias

 

 

Adriana Larrañaga Mendoza.

Psicóloga General Sanitaria de CALM Psicología.

@psicolarra psicolarra@gmail.com

 

 

 

 

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